domingo, 11 de septiembre de 2022
El Padre y el tercer Hijo. El camino de regreso al Reino de la alegría
jueves, 8 de septiembre de 2022
Aurora que anuncia el Día de la Luz y de la Gracia
Evangelio según san Mateo 1, 18-23
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| Creación del alma de María, Miguel Cabrera |
Es el alba que pone en fuga la noche del querer humano, es la aurora que anunciaba a los corazones el día suspirado de la Luz y de la Gracia.
sábado, 3 de septiembre de 2022
"Alter Christus"
Evangelio según san Lucas 14, 25-33
Renuncio a mí mismo, pero soy yo quien sigue a Cristo. Renuncio a padre y madre, hermanos, amigos, sin abandonarles. Amándoles y sirviéndoles de un modo no exclusivo, codicioso o dependiente, es como sigo al Maestro, que nos enseña a ser libres para amar de verdad, sin la cizaña del apego y el egoísmo. Renuncio al ego y al ap-ego para aprender a ser el “yo” que Él quiere que sea, el que el Padre concibió antes incluso de que mi madre me soñara, antes aún de que ella naciera (Is 49, 1). Renuncio al ego que este mundo, con sus condicionamientos, expectativas y prejuicios, ha ido alimentando, para ser quien Jesucristo recreó en el Árbol de la Vida que es la Cruz.
Tras el temor opaco de las lágrimas,
no estoy yo solo.
Tras el profundo velo de mi sangre,
no estoy yo solo.
Tras la primera música del día,
no estoy yo solo.
Tras la postrera luz de las montañas,
no estoy yo solo.
Tras el estéril gozo de las horas,
no estoy yo solo.
Tras el augurio helado del espejo,
no estoy yo solo.
No estoy yo solo; me acompaña, en vela,
la pura eternidad de cuanto amo.
Vivimos junto a Dios eternamente.
sábado, 13 de agosto de 2022
La Asunción de María, nuestra esperanza
Evangelio según san Lucas 1, 39-56
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| La Asunción de la Virgen María, Murillo |
María Santísima es hija, madre, esposa de la Verdad y del Amor, y quiere que lo seamos también. Dejemos de caminar cabizbajos, arrastrando los pies, encorvándonos hacia la tierra. Dejémonos elevar con María, unificados en la Vida de Dios que es nuestra Vida.
No tienes que salvar tu alma, eso ya lo hizo Cristo por ti. Tienes que pisar la cabeza de la serpiente con la Virgen-Madre, para, como ella, elevarte y ascender. Ella, que aparentemente no hizo nada más que decir sí, contemplar y acompañar, lo hizo todo, porque se dejó hacer desde el inicio hasta el final, que es el verdadero comienzo. Cuando en la película de tu vida esté próximo el “The End”, recuerda que es el anuncio de la Vida verdadera.
sábado, 6 de agosto de 2022
Solo Dios basta
Evangelio según San Lucas 12, 32-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que, si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre. Pedro le preguntó: “Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá”.
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| Sermón del Monte, Rudolf Yelin |
El Dueño de la casa siempre está viniendo. Está a la puerta, pero no le oímos, ni siquiera vemos que hay una puerta. Porque no es una puerta normal, no divide dentro y fuera, interior y exterior; no divide, porque la puerta es el mismo Jesucristo.
El ruido exterior y, sobre todo, el interior nos roban la atención necesaria para mantenernos en vela, de pie, atentos a fundir en cada instante nuestra pobre y limitada voluntad humana con la Voluntad de Dios. La vigilancia constante es necesaria para sacarnos de nuestras esclavitudes.
El Evangelio no pretende atemorizarnos, sino espabilarnos. Es una llamada universal a despertar, vigilar, estar atentos, la cabeza levantada, el ánimo resuelto, porque el Libertador, el que era, el que es, el que viene (Apocalipsis 1, 8; 4, 8), está viniendo ahora para todos, en cada una de nuestras vidas, aparentemente anodinas.
Las palabras de Jesús en estas parábolas luminosas que llaman a la vigilancia (como la de las vírgenes diligentes y las vírgenes necias de ayer) son esperanzadoras para los que se mantengan fieles y velando. Porque la clara advertencia final nos lleva a soltar lo que impide estar despiertos, preparados para vivir ya aquí el Reino de los Cielos, que está cerca, que está dentro.
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”, escuchábamos el domingo pasado. Este necio ignorante, de nescio, que literalmente significa “no sé”, fantaseaba con una buena “jubilación”, con seguridad material y placeres, pero cada uno ha de ver con qué sueña, a qué dedica sus esfuerzos, y sus imaginaciones, qué proyecta en lo material, lo social, lo familiar, lo intelectual, lo emocional, incluso en lo espiritual…
Porque nada de lo que proyectamos o planificamos nos lo llevaremos, si se queda en los límites de este mundo de sombras y vanidad, desgajado de la Voluntad de Dios. Y buena parte de esos proyectos, además, ni siquiera llegarán a concretarse, se quedarán en lo mental, en el ego y sus delirios de grandeza. No tendremos más que lo que hayamos dado.
Y cuánto hemos dejado de dar…. Cuántos años de omisión y sueño, de desidia e inercia… Pero me atrevo a decir con San Pablo “me basta Tu gracia”, y confío en que el Señor colme todos mis vacíos, me ayude a reparar mis desvaríos y negligencias, haciendo de tantos errores y dispersiones, camino hacia la Vida.
Leo en Imitación de Cristo, de Thomas de Kempis: “Nada soy, Señor, nada puedo, nada bueno tengo de mí; mas en todo me hallo vacío, y camino siempre a la nada.” Tremenda verdad, desmoralizante, si no fuera porque no estamos solos. Somos guiados, acompañados, esperados por el propio Esposo, al que veremos cuando atravesemos la puerta que da entrada al banquete de bodas, que es la Vida eterna.
Se podría reflexionar durante años sobre la necesidad de estar atentos, en guardia, velando… Y sí, hay que velar, vigilar, estar atentos, pero para la Vida. La atención cristaliza el alma, decía Gurdjieff, pero de nada valdría gestar un alma para el abismo. Nosotros queremos un alma preparada para gloria de Dios, su único Dueño. www.viaamoris.blogspot.com
Por eso, como María Santísima, queremos escuchar la Palabra y cumplirla para conocer al Señor, y que Él diga que nos conoce cuando llegue el día y la hora. Porque el aceite de la lámpara es Suyo, la atención es Suya, y la gracia que nos hace dignos de entrar en el banquete, también es Suya. Así lo canta un himno de la Liturgia de las Horas:



